Mucha gente da por hecho que, si cada socio lleva su seguro de cazador, el coto ya está cubierto. No es así. El seguro obligatorio del cazador cubre los daños que causa esa persona al cazar, pero no protege al titular del coto frente a reclamaciones por daños de la fauna a cultivos, por accidentes de tráfico vinculados a una cacería o por lesiones de batidores y colaboradores. En esta guía explicamos qué seguros necesita un coto de caza, qué debe cubrir la póliza, cuánto cuesta de forma orientativa y qué revisar antes de firmar. Si estás buscando coto y quieres comparar condiciones, puedes empezar por el buscador de cotos de caza de CazaPop.
El seguro del cazador es obligatorio para cualquier persona que cace con armas en España. Está regulado por el Real Decreto 63/1994 y cubre los daños corporales que el cazador cause a terceros, con un límite de 90.151,82 euros por víctima. Muchas pólizas añaden de forma voluntaria responsabilidad civil por daños materiales, defensa jurídica o cobertura de perros.
El seguro del coto (o seguro de responsabilidad civil del titular del aprovechamiento cinegético) es otra cosa: protege a la sociedad, club o propietario que gestiona el terreno. El titular del coto responde de riesgos que no dependen de un disparo concreto, sino de la propia gestión: la fauna que sale del coto, la organización de cacerías colectivas, las instalaciones del terreno o el personal que trabaja en él. Por eso, aunque no todas las normativas autonómicas lo exigen de forma expresa, en la práctica es imprescindible y muchos contratos de arrendamiento lo piden como condición.
No todas las pólizas son iguales. Antes de contratar, comprueba que incluyen al menos estas coberturas o pregunta cuánto cuesta añadirlas:
Es la duda más habitual. Desde la reforma de 2014, la regla está en la disposición adicional séptima de la Ley de Tráfico (Real Decreto Legislativo 6/2015). En un atropello de una especie cinegética en carretera:
En la práctica, esto significa que el riesgo de tráfico del coto se concentra en los días de montería, gancho o batida y en las horas siguientes. Un buen seguro debe cubrir expresamente ese supuesto, y el coto debe poder demostrar con el plan de caza y las autorizaciones qué cacerías hizo y cuándo.
El precio depende sobre todo de la superficie, del tipo de caza (menor o mayor), del número de cacerías colectivas al año, del límite de responsabilidad civil contratado y de las coberturas opcionales. Como referencia orientativa, comparadores de seguros sitúan la prima de un coto de unas 100 hectáreas entre unos 450 y 750 euros al año según aseguradora y capital asegurado. Un coto grande de caza mayor con varias monterías al año pagará bastante más. El seguro individual del cazador, en cambio, suele moverse en decenas de euros al año.
Dos consejos para no pagar de más ni quedarse corto: pide al menos tres presupuestos con las mismas coberturas y el mismo límite por siniestro, y pregunta a la federación de caza de tu comunidad, porque muchas tienen pólizas colectivas para clubes y sociedades con condiciones ventajosas.
Si vas a arrendar un coto o entrar en una sociedad, pide copia de la póliza y del último recibo antes de pagar la cuota. Lo explicamos también en nuestra guía sobre cómo hacerse socio de un coto de caza y en el artículo sobre cotos públicos y privados.
El seguro del coto no es un trámite: es lo que separa una temporada normal de una reclamación que puede costar más que varios años de cuotas. Revisa la póliza al menos una vez al año, actualízala si cambias el número de monterías o la superficie, y guarda la documentación de cada cacería colectiva para poder acreditar fechas y horas. Si gestionas un coto y quieres darle visibilidad o llenar puestos, con CazaPop Pro puedes publicar y destacar tus anuncios. Y si todavía buscas dónde cazar la próxima temporada, encuentra cotos de caza disponibles en CazaPop y pregunta siempre por el seguro antes de cerrar el trato.
Imagen: Wikimedia Commons