Todo coto de caza en España necesita un plan técnico de caza aprobado por su comunidad autónoma para poder cazar legalmente. Es el documento que dice qué especies hay, cuántas piezas se pueden abatir y cómo se va a gestionar el terreno durante varias temporadas. Muchos cazadores solo oyen hablar de él cuando hay un problema: un plan caducado, una cacería que no se puede autorizar o una inspección. En esta guía te explicamos qué es, qué incluye, quién lo redacta y qué errores conviene evitar, tanto si eres titular de un coto como si estás pensando en arrendar uno.
El plan técnico de caza (en algunas comunidades, plan cinegético o plan de ordenación cinegética) es el instrumento con el que la Administración se asegura de que el aprovechamiento de un coto es sostenible. Sin él, el coto no puede ejercer la caza: la presentación es obligatoria en todas las comunidades autónomas, aunque cada una lo regula con su propia normativa, sus propios formularios y sus propios plazos.
La vigencia también depende de la comunidad. En Andalucía, por ejemplo, el plan se aprueba por cinco años y debe coincidir con temporadas completas de caza. Lo importante es la consecuencia práctica: cuando el plan caduca y el nuevo no está aprobado, el coto puede quedarse sin aprovechamiento. Por eso, si estás valorando un terreno en el buscador de cotos de caza de CazaPop, una de las primeras preguntas que debes hacer al titular es hasta cuándo está vigente su plan técnico.
Aunque el formato cambia entre comunidades, casi todos los planes recogen los mismos bloques de información:
Además, la mayoría de comunidades exigen una memoria anual de capturas o de actividades cinegéticas. Es la información que luego alimenta las estadísticas oficiales de caza, y no presentarla puede tener consecuencias a la hora de renovar el plan o de solicitar autorizaciones.
El plan lo solicita el titular del coto (un particular, una sociedad de cazadores o una empresa gestora), pero en muchas comunidades debe estar elaborado y firmado por un técnico competente. En Extremadura, por ejemplo, la Junta exige titulación universitaria y formación específica en gestión cinegética, fauna y cartografía. En la práctica, suelen redactarlo ingenieros de montes, ingenieros técnicos forestales, biólogos o empresas de gestión cinegética.
El coste no es fijo. Depende de la superficie del coto, de si es de caza mayor o menor, del trabajo de campo necesario para los censos y de la complejidad de la cartografía. A los honorarios del técnico hay que sumar, en algunas comunidades, una tasa administrativa de tramitación. Lo razonable es pedir dos o tres presupuestos detallados y comprobar qué incluye cada uno: si incluyen censos reales sobre el terreno, la memoria anual o el acompañamiento en la tramitación.
Estos son los fallos que más problemas dan a titulares y socios:
Si vas a arrendar un coto o entrar como socio, comprueba al menos esto:
Para el resto de papeles que conviene revisar antes de firmar, te recomendamos nuestra guía Tu Coto de Caza. Capítulo 2: Papeles claros, y si eres titular, la de responsabilidades del titular del coto.
El plan técnico no es un trámite más: es el documento que marca cuánto y cómo se puede cazar en un coto durante años. Si eres titular, trátalo como una herramienta de gestión, con censos reales y renovación anticipada. Si eres cazador y buscas terreno, pide siempre verlo antes de pagar una cuota o firmar un arrendamiento: te dirá más sobre el coto que cualquier fotografía.
Si gestionas un coto o una sociedad y quieres dar más visibilidad a tus puestos, acciones o terrenos, echa un vistazo a CazaPop Pro, pensado para profesionales del sector. Y si lo que buscas es un sitio donde cazar esta temporada, encuentra tu coto de caza en CazaPop y pregunta directamente al titular por su plan técnico.
Imagen: Wikimedia Commons