La sobreabundancia de determinadas especies silvestres se ha convertido en un reto mayúsculo en buena parte de nuestro territorio. A día de hoy, 2 de julio de 2025, varias comunidades autónomas mantienen declarada la emergencia cinegética, con medidas excepcionales para intentar frenar los daños y riesgos que esta situación genera.
A continuación, repasamos las principales zonas afectadas y qué acciones se están permitiendo:
Toda la comunidad autónoma sigue en emergencia cinegética por la proliferación de jabalíes y cerdos asilvestrados, con poblaciones que superan con creces la capacidad de carga de los ecosistemas y de las explotaciones agrícolas. Los daños económicos, los accidentes de tráfico y el riesgo sanitario derivado de enfermedades como la tuberculosis bovina o la peste porcina africana han obligado a habilitar medidas extraordinarias. Entre ellas se incluye:
Caza con visores térmicos y nocturnos.
Captura en vivo mediante jaulas-trampa.
Uso de atrayentes vegetales.
Autorización de actuaciones en épocas fuera de veda.
Además, en Granada, Jaén, Málaga y Sevilla se ha declarado emergencia por conejo silvestre, que está provocando pérdidas millonarias en cultivos.
La región mantiene activada desde abril la emergencia cinegética en 10 comarcas y dos municipios, debido a una población estimada de más de 35.000 jabalíes. El crecimiento descontrolado de estos animales se traduce en daños a la agricultura periurbana, agresiones a personas, contaminación de pastos y un riesgo evidente en la seguridad vial.
Se han autorizado métodos de control intensivo, incluyendo el empleo de visores nocturnos, la caza con arco en entornos concretos y capturas con rifle anestésico en zonas urbanas.
La Sierra de la Culebra y 13 municipios limítrofes viven una situación crítica por la elevada densidad de ciervas, que se ha agravado tras los incendios de los últimos años. Esta sobrepoblación está deteriorando el regenerado forestal y afectando gravemente al equilibrio de la fauna. Desde junio se permiten controles selectivos incluso fuera de la temporada de caza.
Durante el mes de agosto se ha autorizado el control de tórtolas y palomas torcaces en fincas agrícolas, con el objetivo de mitigar los daños a cultivos de regadío y cereal.
La situación que vivimos es el reflejo de un problema que no podemos ignorar: la necesidad de una gestión cinegética eficaz, adaptada y responsable. La caza, bien regulada, es una herramienta imprescindible para:
Regular poblaciones que ya no tienen predadores naturales.
Proteger la agricultura y la ganadería extensiva.
Reducir accidentes y riesgos sanitarios.
Conservar la biodiversidad y el equilibrio del territorio.
Como cazadores y como ciudadanos comprometidos con el medio rural, tenemos una responsabilidad clara: formar parte de la solución, informándonos, participando en planes de gestión y defendiendo un uso sostenible de los recursos cinegéticos.