Habréis leído últimamente sobre noticias y estudios que hablan de la caza, la reducción de seguidores, que el colectivo cae y envejece. Vamos a hacer un análisis.
1. Sí, el colectivo se ha reducido comparado con los números de las décadas de los 80 o 90 del pasado siglo, pero como otras actividades ligadas al mundo rural: agricultura, explotación forestal, cultivos de baja rentabilidad, ganadería tradicional. Resulta, cuanto menos llamativo, el hecho de que los productos ligados a estas actividades tenemos que importarlos, igual que los cazadores.
Solución: educación y divulgación para dar a conocer los beneficios de la actividad (muchos más que los asociados a las pantallas, redes sociales u otras aficiones que crecen como la espuma)
2. Existe una corriente contraria a la caza, no lo podemos negar. Obviamente, los cambios en los estilos de vida afectan directamente a este tipo de actividades (modelos de vida y de relacionarse con mascotas, vida alejada de los animales salvajes, etc.). Correcto, el último paso de la actividad es abatir al animal, pero no podemos ser cínicos, en los mataderos que alimentan al 95% de la sociedad española omnívora se sacrifican animales a diario para nuestro consumo. También quiero destacar el daño que generamos los cazadores con el contenido que publicitamos en redes.
Solución: La información correcta en medios masivos debe prevalecer frente a la ignorancia, contar las bondades de una actividad que genera beneficios en las áreas donde se practica, económicos y ambientales. Un cambio hacia un modelo de caza más contemporáneo puede facilitar la transición
3. El último tema que destacan son las edades de los cazadores. Sí, un porcentaje elevado habla de en torno al 35% de 60 años o más. Por contextualizar, en el caso del golf, por ejemplo, más del 64% de los jugadores habituales tienen más de 45 años y menores de 21 años está en torno a un 10%. Dicho lo cual, es cierto que la gente joven que se acerca al mundo de la caza puede tener problemas de acceso y formación de otros usuarios más expertos.
Solución: herramientas modernas que faciliten el acceso a la actividad, a los profesionales, a otros compañeros. Ser más abiertos para no tener problemas de consanguinidad.
Lo malo hubiese sido quedarse en los 70 u 80 del siglo pasado ¿no?