La caza en España: un sector que mueve más de 11.000 millones y fija población rural

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La caza en España: un motor económico que impulsa el medio rural

La actividad cinegética en España ha dejado de ser solo una tradición para convertirse en un pilar económico fundamental, especialmente en las zonas rurales. Así lo demuestra el Estudio del impacto social, económico y ambiental de la actividad cinegética en España en 2023, elaborado por la Fundación Artemisan en colaboración con Deloitte. Según este informe, la caza generó un impacto económico total de 11.440 millones de euros, con Castilla-La Mancha (3.695 M€), Castilla y León (3.270 M€) y Andalucía (2.040 M€) como las comunidades autónomas que más riqueza concentran.

Estos datos se explican por una cadena económica que va mucho más allá del momento de la cacería. Los cazadores españoles gastan de media más de 12.000 euros al año en licencias, desplazamientos, munición, hostelería y otros servicios. Este consumo no solo sostiene la propia actividad, sino que dinamiza numerosos sectores: alojamientos rurales, talleres, transporte, comercialización de carne de caza, industria armera, restauración y comercio local.

Los organizadores profesionales de cacerías y titulares de cotos también juegan un papel clave. Los primeros ingresan de media más de 350.000 euros al año, mientras que los segundos alcanzan en torno a los 113.000. Además, en los más de 32.000 cotos existentes se invierten cerca de 290 millones de euros anuales en gestión ambiental, conservación, control de poblaciones y prevención de incendios.

Uno de los datos más relevantes del estudio es el empleo que genera la caza: más de 199.000 puestos de trabajo en total, la mayoría vinculados a pequeñas localidades donde esta actividad es una de las pocas fuentes económicas estables. No en vano, el 80% de esos empleos se mantiene en el entorno rural, lo que convierte a la caza en un freno eficaz contra la despoblación.

Desde el punto de vista ambiental, el informe también destaca que el 58% de los titulares de cotos acogen en sus terrenos especies protegidas como el lince ibérico o grandes rapaces. Esta convivencia con la biodiversidad refuerza el papel de la caza como aliada en la conservación del medio natural.

En definitiva, la caza en España no es solo una práctica deportiva o cultural, sino un auténtico tejido productivo que moviliza miles de millones de euros, da empleo y fija población en el campo.

Fuente:
Urzay, M., Albisu, J., Villanueva, L.F., Castillo, R. y Sánchez-García, C. (2025). Estudio del impacto social, económico y ambiental de la actividad cinegética en España en el año 2023. Fundación Artemisan y Deloitte.

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