La reciente aprobación en el Congreso de los Diputados para permitir la caza del lobo al norte del río Duero ha reavivado un viejo debate. Para muchos cazadores, se trata de una decisión largamente esperada, una vuelta a una situación que consideran más racional desde el punto de vista de la gestión cinegética, la ganadería y la conservación. Pero ¿qué implica realmente esta medida? ¿Dónde está presente ahora mismo el lobo ibérico? Y ¿cómo se justifica su caza bajo criterios técnicos y éticos?
Estado actual del lobo en España
El lobo ibérico (Canis lupus signatus) se concentra principalmente al norte del Duero, en comunidades como Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria, donde se encuentran la gran mayoría de manadas. También hay detecciones esporádicas en otras zonas limítrofes, como Madrid, La Rioja o Aragón, aunque en estas regiones su presencia reproductora es mucho más débil o inexistente. En el sur de España, las poblaciones están fragmentadas o casi extintas, como ocurre en Sierra Morena o zonas aisladas.
Lo que cambió recientemente: la desprotección al norte del Duero
En marzo de 2025, el Congreso aprobó una enmienda que flexibiliza el estatus de protección del lobo en España y permite su caza deportiva al norte del Duero. Hasta ese momento, el lobo estaba incluido en el LESPRE (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial), lo cual impedía la caza en buena parte del territorio, salvo excepciones. Con la nueva medida, comunidades como Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria pueden establecer normativas propias para permitir la caza del lobo, bajo ciertas condiciones.
Argumentos a favor de la caza del lobo
Los cazadores y ganaderos esgrimen varias razones por las que la apertura de la caza, bien regulada, puede tener efectos positivos:
Gestión poblacional
En zonas donde el lobo ha crecido mucho y hay abundancia de ejemplares, puede producirse presión sobre el ecosistema, depredaciones frecuentes de ganado y conflictos con la ganadería. Un control cinegético responsable permite regular la densidad poblacional para minimizar estos impactos.
Coexistencia con la ganadería
La ganadería extensiva es una actividad tradicional en muchas comarcas del norte de España, que convive con lobos desde hace décadas. Los ataques al ganado no sólo suponen pérdidas económicas directas, sino también costes indirectos. Permitir la caza puede servir como herramienta para que los ganaderos sean escuchados, se les indemnice mejor y se incentive la prevención con cerramientos, mastines o vigilancia.
Equilibrio económico en zonas rurales
En territorios rurales donde la población se ha despoblado, activar actividades cinegéticas puede aportar ingresos, empleo, turismo ligado al mundo rural y conservación. Que los recursos de gestión del lobo procedan también de quienes usan el monte o viven de su actividad puede fomentar una mayor implicación local.
Base científica y criterios técnicos
Si la caza se autoriza con criterios técnicos (número de ejemplares estimado, zonas de reproducción, impacto ambiental, rotación, cupos), se puede convertir en una medida de gestión sostenible que no ponga en riesgo la viabilidad futura del lobo.
Conclusión
La reapertura de la caza del lobo al norte del Duero representa una decisión política con implicaciones relevantes para cazadores, ganaderos, ecologistas y comunidades rurales. Desde una óptica favorable al cazador, puede verse como una recuperación de una potestad perdida, una herramienta para gestionar poblaciones y convivir mejor con una especie que, si bien es parte del patrimonio natural, también genera claros conflictos socioeconómicos.