En un momento en el que muchos pueblos luchan por no desaparecer, la caza emerge como una de las actividades más importantes para mantener viva la España rural. No se trata solo de una tradición o de una afición: es una forma de vida que genera empleo, fija población y cuida del entorno natural.
Más de 180.000 cazadores residen en municipios de menos de 5.000 habitantes. Y lo más revelador: el 81% de ellos afirma que la caza es una de las razones principales por las que siguen viviendo allí. Esto convierte a la caza en un motor de arraigo, capaz de mantener vivas las raíces de nuestros pueblos.
La actividad cinegética mantiene casi 200.000 empleos en España, muchos de ellos en zonas donde no hay alternativas laborales. Desde guardas rurales hasta rehaleros, pasando por hosteleros, carniceros, artesanos o guías, la caza sostiene una red de oficios que dan vida al campo.
Casi 43 millones de hectáreas están declaradas como terreno de caza. Esto significa que la caza no solo se practica en el campo: es el campo. Es una herramienta de gestión del territorio que ayuda a mantener caminos, cortafuegos, puntos de agua y biodiversidad.
La sobrepoblación de jabalíes y corzos ha duplicado los accidentes de tráfico con fauna en los últimos 10 años. La caza es la única herramienta eficaz para controlar estas poblaciones y evitar daños a cultivos, enfermedades y siniestros en carretera.
Lejos de lo que muchos piensan, los cazadores no solo extraen del campo: también invierten en él. En 2023, el sector destinó casi 300 millones de euros a la conservación de hábitats, puntos de agua, reforestaciones y protección de especies amenazadas.
La caza también está en las aulas. Trece universidades españolas incluyen asignaturas sobre gestión cinegética en sus grados de ingeniería forestal o medioambiental. Esto demuestra que la caza no es solo tradición: es ciencia, técnica y futuro.
La caza es mucho más que una actividad recreativa. Es una herramienta de desarrollo rural, una aliada de la biodiversidad y una forma de vida que mantiene vivos nuestros pueblos. Defender la caza es defender el campo, sus gentes y su cultura.