Castilla y León autoriza los visores térmicos y nocturnos: todo lo que debes saber

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Es la noticia de la semana para el cazador de caza mayor en Castilla y León. La Junta ha publicado este martes 29 de septiembre en el BOCyL la Orden AGR/962/2026, que autoriza el transporte, la tenencia y el uso de dispositivos de visión térmica y nocturna para determinadas especies y modalidades. La norma entra en vigor el 30 de septiembre, justo con la temporada de caza mayor en marcha, y resuelve las dudas que dejó el anuncio que la Consejería hizo en julio. Te contamos qué permite exactamente, qué sigue prohibido y cómo prepararte para usar estos equipos dentro de la ley.

Qué dice exactamente la nueva orden

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental justifica la medida en la necesidad de aumentar la eficacia cinegética, responder al aumento de los accidentes de tráfico provocados por fauna y reducir los daños agrícolas y ganaderos que causan los ungulados. También la enmarca en el enfoque sanitario «Una Salud» (One Health), para limitar los riesgos derivados del contacto entre fauna silvestre, ganado y personas.

La orden distingue dos escenarios muy claros:

  • En horario ordinario (de una hora antes de la salida del sol a una hora después de su puesta): se permite usar estos dispositivos para cazar jabalí, ciervo, corzo, gamo y muflón en rececho y en aguardo o espera, pero siempre como equipo de observación independiente, sin ir montado en el arma durante la acción de caza.
  • En horario nocturno: únicamente se autoriza su uso en el aguardo o espera de jabalí, y en este caso sí se admite tanto el dispositivo independiente como el acoplado.

Según han recogido medios como Europa Press y la revista Jara y Sedal, la norma se apoya en la excepción del artículo 32.3 de la Ley de Caza de Castilla y León, que permite autorizar medios en principio prohibidos cuando se ha comprobado su carácter selectivo y no masivo.

Lo que sigue prohibido

Tan importante como lo que se permite es lo que queda fuera. La orden prohíbe expresamente el uso, la tenencia y el transporte de estos equipos en:

  • Cualquier modalidad de caza menor.
  • La caza de cabra montés y rebeco.
  • Las modalidades de montería, gancho, al salto y en mano, sea cual sea la especie.

Es decir: aunque vayas a por jabalí, si participas en una montería o en un gancho no puedes llevar el térmico encima. La clave no es solo la especie, sino la combinación de especie, modalidad y horario.

Qué implica en la práctica para el cazador

El requisito más relevante es administrativo: para transportar, tener o usar estos dispositivos durante la acción de caza necesitarás una autorización nominativa expedida por el titular cinegético del coto o su representante legal, según el modelo que la Junta pone a disposición en el apartado de Caza de su web. Sin ese documento, llevar el visor en el campo puede suponer una infracción.

Además, la norma deja claro que no se puede disparar basándose solo en la imagen térmica. El cazador está obligado a identificar antes la especie y comprobar que el animal cumple las condiciones de su autorización (edad, sexo, cupo). Es un punto lógico: una firma térmica no distingue con seguridad una hembra de un macho joven, ni a veces un jabalí de un perro o una persona.

Por último, fuera de los supuestos y horarios autorizados, el equipo debe ir apagado y enfundado, y en los desplazamientos en vehículo, fuera del alcance inmediato del conductor y los pasajeros. Si estás pensando en hacerte con un buen equipo óptico para esta temporada, en CazaPop Pro encontrarás anuncios de cazadores y profesionales con material de observación, fundas y accesorios de segunda mano revisados.

Consejos para sacarle partido (y no meterte en líos)

  • Pide la autorización antes de salir. Habla con el titular de tu coto cuanto antes: muchos todavía no tendrán el modelo preparado en los primeros días de vigencia.
  • Lleva siempre la documentación encima, junto a la licencia y el permiso de caza, y guarda una copia en el móvil.
  • Elige bien el equipo. Para observar en espera o rececho, un monocular térmico con buena resolución de sensor (384 o 640 píxeles) y una autonomía de al menos 5-6 horas marca la diferencia en las noches largas de invierno.
  • Cuida las baterías con el frío. En las esperas de diciembre y enero la autonomía cae mucho; lleva una batería de repuesto o un powerbank en un bolsillo interior.
  • Practica la identificación. Dedica tiempo a observar sin intención de disparar: aprender a leer la silueta, el porte y el movimiento del animal en la pantalla es lo que te permitirá cumplir con la obligación de identificar antes de tirar.
  • Enfunda y apaga al terminar el lance o al moverte en coche; es una obligación expresa y un motivo sencillo de sanción.

Nuestra opinión

Es una buena noticia para el cazador y, sobre todo, para agricultores y ganaderos que sufren los daños del jabalí. La norma es razonable: abre la puerta a una herramienta útil, pero la limita a modalidades selectivas y pone el acento en la identificación segura del animal. Queda por ver cómo se aplica en el día a día y si otras comunidades siguen el mismo camino. Lo que está claro es que la tecnología ya forma parte de la gestión cinegética, y conviene usarla con cabeza y con los papeles en regla.

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Imagen: Wikimedia Commons

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