Como bien es sabido, el rececho requiere observar con mucha atención y valorar trofeos a gran distancia, y en la actualidad muchos cazadores complementan sus prismáticos con cámaras tipo “bridge” que ofrecen un gran alcance óptico en un solo cuerpo.
Las más usadas suelen ser la serie Nikon Coolpix P900, P950 y P1000, ya que proporcionan zooms ópticos muy extensos (83X o 125X) que equivalen a unos 2000 o 3000 mm en formato 35 mm y permiten captar fotos y videos a distancias que antes solo se cubrían con un monoculares telescópicos.
Aunque estas cámaras tienen sensores pequeños y sufren en condiciones de poca luz, su gran ventaja es combinar observación en pantalla externa y captura de imágenes en un dispositivo más ligero y económico que un equipo réflex o mirrorless con superteleobjetivo.
Para quienes buscan un equilibrio entre alcance, precio y portabilidad, Nikon P900 y la P950 son muy populares, mientras que la P1000 lleva el zoom hasta 3000 mm equivalente, pero con un cuerpo más pesado y costoso.
Canon ofrece alternativas como la PowerShot SX70 HS con 65X, y Panasonic destaca con su Lumix FZ82 de 60X, ambas muy apreciadas si no se requiere el mismo rango extremo de Nikon, y aunque tienen visores electrónicos algo más simples y también sufren con poca luz, resultan suficientes para documentar animales a larga distancia.
Algunos usuarios optan por cámaras réflex o sin espejo con teleobjetivos de 100-400 mm, 200-500 mm o hasta 150-600 mm, un sistema más voluminoso, caro y pesado pero con mejor rendimiento en luz escasa y una calidad de imagen superior, lo que las hace ideales para fotógrafos de naturaleza muy dedicados.
En general, la mayoría de cazadores que practican rececho siguen con los prismáticos como herramienta fundamental y las cámaras superzoom como complemento, sobre todo la serie Coolpix de Nikon, pues permiten valorar mejor la pieza y registrar la experiencia en foto o video, sin tener que invertir en un teleobjetivo profesional ni cargar un catalejo adicional.