El Renacimiento de la Carne de Caza: una Alternativa Sostenible y Sabrosa

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En un mundo cada vez más preocupado por la sostenibilidad y la búsqueda de alternativas alimenticias más saludables y amigables con el medio ambiente, la carne de caza ha experimentado un renacimiento notable. Esta tendencia ha llevado a un aumento en la popularidad de la caza como una fuente de proteínas frescas y sostenibles, atrayendo tanto a amantes de la gastronomía como a consumidores conscientes del medio ambiente. Aquí hay algunas razones detrás de este resurgimiento:
 
1. Sostenibilidad Ambiental: A medida que la conciencia ambiental crece, muchas personas buscan reducir su huella de carbono y el impacto en la deforestación. La carne de caza se considera una opción sostenible ya que no involucra la cría intensiva de animales ni el uso de grandes cantidades de recursos naturales. Los animales silvestres también contribuyen a mantener los ecosistemas en equilibrio.
 
2. Calidad Nutricional: La carne de caza suele ser magra y rica en proteínas, lo que la convierte en una opción saludable para aquellos que buscan una dieta equilibrada. Además, tiende a ser baja en grasas saturadas y químicos, ya que los animales silvestres no están expuestos a antibióticos ni hormonas de crecimiento.
 
3. Control de Población: La caza controlada puede ayudar a regular las poblaciones de animales silvestres y prevenir el exceso de consumo de recursos naturales, lo que podría afectar negativamente a otras especies y al ecosistema en su conjunto.

Sin embargo Más del 90 % de la carne de caza que se produce en España es exportada según la revista qcom.es que relata:

Según la Asociación Interprofesional de la Carne de Caza (Asiccaza), el proceso para que este alimento llegue a nuestros platos comienza en el mismo campo en el que se ha desarrollado la actividad cinegética, ya que hasta allí se desplazan las empresas especializadas en este producto, con vehículos frigoríficos especiales que las transportan hasta las instalaciones donde serán tratadas.
 
Una vez en las instalaciones, un veterinario realiza una inspección “post mortem” además de las pruebas de laboratorio que se consideren, de esta forma se verifica que la carne es apta para el consumo.
 
Existen tres formas en las que se vende la carne de caza. El 50% del género que se elabora se vende entera, mientras que el 25,3% se vende como producto transformado, como por ejemplo el chorizo, y el 24,7% restante como carne despiezada, que se destina fundamentalmente a la exportación.

En resumen, la carne de caza está ganando terreno en el mundo de la alimentación, respaldada por su sostenibilidad, calidad nutricional y sabor excepcional. 

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